Admirar las ciudades europeas más bellas desde algún mirador más o menos conocido es algo que no debemos perdernos cuando viajamos.

A veces son miradores famosos, otras están en lugares insospechados que nos ofrecen una vista espectacular y los viajeros curiosos, amantes de la fotografía o que quieren una imagen inolvidable, no dejarán de buscarlos en sus recorridos.

Hoy os traemos cinco miradores para observar algunas de las ciudades más hermosas. Aquí van.
*Edimburgo: la capital de Escocia es una ciudad para caminar y disfrutar desde abajo y luego subir a alguno de los muchos lugares para admirarla desde las alturas. La colina de Calton es uno de los lugares más recomendables para hacer esto, ya que si vas en un día con pocas nubes podrás ver hasta el puerto de Leath, toda la ciudad y contemplar uno de los atardeceres más bellos que puedas imaginar. Además, la profusión de edificios interesantes en Calton hace que la breve ascensión se convierta en una visita cultural para acercarte un poco más al espíritu ilustrado del Edimburgo del XVIII.
*Roma: el viajero se puede sentir abrumado ante tanta maravilla. Es verdad, a veces conviene parar a descansar tomando un café o llegando a algún rincón especial que te permita sentir la vida romana desde un punto de vista más alto que la calle. Así, te recomiendo que subas al café de los Museos Capitolinos y te sientes un rato en su magnífica terraza (Terraza Caffarelli). Al estar situada en recodo permite una vista inigualable sobre la Ciudad Eterna. Desde allí no sólo estarás cobijado de la luz y el calor si vas en época veraniega, sino que además las múltiples cúpulas de la ciudad, hasta la de San Pedro, estarán al alcance de tus ojos entre todos los tejados y terrazas de los edificios del centro romano.
*Budapest: la capital de Hungría es una de las ciudades europeas más fotogénicas. Dividida en dos partes por el Danubio, Buda y Pest, uno de los mayores atractivos para los visitantes es subir hasta la cima de la primera para contemplar las imponentes vistas que ofrece del otro lado. El río, los puentes que lo cruzan y en la orilla de enfrente el Parlamento, el palacio Gresham o la catedral de San Esteban, son maravillas al alcance de la mano. El Bastión de los Pescadores, una curiosa construcción neogótica sin más función que la decorativa, permite esta vista en un marco de lo más peculiar.
*Estambul: si tienes la suerte de viajar a Estambul no dudes en ir al Café de Pierre Lotti. Situado en lo alto de la colina de Eyüp y cerca de la mezquita y cementerio del mismo nombre, permite una vista única del Cuerno de Oro. Si vas al atardecer la impresión será mágica. Si no quieres subir la colina andando, un teleférico llega hasta las inmediaciones, aunque te perderás el camino que atraviesa el cementerio del mismo nombre y que lejos de ser siniestro hace agradable el recorrido.
*Estocolmo: es una ciudad amable, llena de espacios verdes y situada sobre un archipiélago, lo que la hace de lo más agradable para pasear. En el barrio de Söder (que tiene hasta su propio dialecto) se encuentra el Ascensor de Katarina. Con él puedes subir desde Slussen, nudo de comunicaciones que separa el lago Malaren de las aguas del Báltico, hasta la zona alta de Södermalm. La verdad es que tanto el mirador como el ascensor no son demasiado bonitos pero merece la pena subir para admirar la preciosa vista de Gamla Stan y de la isla de Djugarden.
(Imagen de Giuseppe Milo
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