Hoy agarramos la maleta para marcharnos al norte de España y conocer cinco villas marineras únicas para desconectar de la vida urbana. Villas que nos permitirán pasear junto al mar, gozar de paisajes únicos, saborear rica gastronomía y recrearnos en paisajes infinitos.

¿Te vienes?

Villas marineras en España

Baiona

Comenzamos por Galicia, tierra verde repleta de historia y singularidad. Y al sur de la provincia de Pontevedra encontramos esta villa que goza de temperaturas uniformes durante todo el año gracias a su situación al fondo de una bahía. Allí, ha sido testigo de la historia durante siglos y allí arribó La Pinta en su viaje de regreso con las primeras noticias del Nuevo Mundo descubierto un año antes. Por aquí pasa el antiguamente muy transitado Camino Portugués de la Costa en su recorrido hacia Santiago.

Piedra, historia y montes que se aúnan para hacer de este rincón gallego un lugar único para descansar. Y, además, si puedes hacerlo en su Parador, enclavado al final de una península y  rodeado de mar y vegetación, mejor que mejor. Allí descansarás con vistas al Atlántico y con el rumor de las olas como arrullo.

Cudillero

Saltamos hasta la hermosa Asturias para hacer parada (y ojalá también fonda) en esta preciosa villa marinera, casi de postal, que es Cudillero. La primera vez que el visitante llega hasta allí se encuentra una disposición única. El pueblo se va extendiendo hacia abajo, hacia el mar, en sucesivas laderas repletas de casas coloristas. Casas superpuestas, que parecen encajadas milagrosamente y que conecta por callejas y lo que allí llaman tránsitos (pasadizos).

Cudillero hay que pasearlo y treparlo, para admirar la belleza que tiene, desde los miradores que lo rodean. Cimadevilla, que domina la plaza de la Marina, el del Contorno que está detrás de la iglesia o la torre-mirador de la Atalaya para divisar el faro. Sea como sea y desde donde sea, siempre maravilla que en este pueblo de cuento, marinero donde los haya se viva y se viva tan bien. Asturias nunca defrauda y Cudillero enamora.

Comillas

Si además del mar buscas arte, esta localidad cántabra te fascinará. Desde su cementerio, allá en lo alto, el “Ángel Guardián” parece más bien exterminador y fiero guardés del camposanto. Merece la pena acercarse hasta allí. El primer marqués de Comillas, Antonio López y López hizo fortuna en ultramar y lo que hoy es Comillas se debe fundamentalmente a la iniciativa de este hombre singular.

Villa marinera y villa modernista es Comillas ya que al visitante asombrado descubrirá tesoros como la Universidad Pontificia con fachada de Domènech y Montaner, el Palacio de Sobrellano y, sobre todo El Capricho de Gaudí. Encargado al catalán por otro indiano, Máximo Díaz de Quijano, puso todo el bagaje modernista en esta pequeña construcción de cerámica vidriada, volutas y fantasía.

Si te acercas al centro se impone la arquitectura montañesa, son soportales y escudos en la plaza del ayuntamiento donde también te espera la fuente de los Tres Caños de Domènech y Montaner. Una villa marinera arquitectónica y modernista esta de Comillas, única y muy recomendable en todo periplo por tierras cántabras.

Getaria

Ahora ya en el País Vasco nos detenemos en otro lugar hermoso, relajante y marinero, muy marinero. Quizás tenga el perfil del litoral vasco más conocido con su famoso Ratón o monte San Antón. En Getaria nacieron dos grandes personajes: Juan Sebastián Elcano, primer navegante que circunnavegó el globo en 1522 y Cristóbal Balenciaga.

El gran modisto español que revolucionó con sus volúmenes la costura de los años 60 tiene aquí un museo en el que se exponen parte de sus obras. Se dice que sus hermosos rojos y verdes los tomó de las embarcaciones del puerto de su localidad natal.

¡Ah! no olvides probar el txacolí si vas por allí que además cuenta con denominación de origen.

Hondarribia

Acabamos también en la provincia de Guipúzcoa, en un lugar único situado ya casi en Francia y en la margen izquierda del río Bidasoa. Histórica Fuenterrabía (el otro nombre de la localidad) que cuenta con el barrio de la Marina y sus casas pintadas con lo que sobraba de pintar los barcos, y, para los amantes de la historia tiene un casco antiguo, del siglo XVII, muy bien conservado.

Hasta un palacio tiene Hondarribia, y construido nada más y nada menos que por orden de Carlos V, allí está otro Parador memorable, y en el que conviene por lo menos tomar algo para admirar la vista de la bahía del Bidasoa y recrearnos tranquilamente.

Y hasta aquí nuestro recorrido, esperamos que te hayas quedado con ganas de visitar estas villas marineras, tierras hermosas, norteñas, frescas y de mar. ¡Yo me iría ahora mismo!

 

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