Cuando viajamos a Italia pensamos en lo más habitual, en lo más turístico, y es inevitable. Hoy te traigo cinco barrios, cinco zonas en cinco ciudades italianas que te sorprenderán. No son los más habituales aunque tienen infinidad de interés artístico e histórico y la gran ventaja de menos, muchos menos turistas. Así que ponte cómodo y vamos a pasear por unos barrios únicos.

El Vomero en Nápoles

Allá en lo alto, dominando toda la ciudad está el Vomero. Se ve de lejos su muro de piedra cuando paseas por Spaccanapoli, se admira desde cualquier edificio alto de la ciudad con su castillo y su cartuja, y además, se piensa…¡qué bonitas vistas debe haber allí!

Pues así es, en efecto, sólo tienes que tomar el Funicular de la canción y subir en el para llegar a una zona más relajada que el bullicioso centro napolitano. Allí verás además, un imponente castillo, el Castel Sant’ Elmo y justo al lado la Cartuja de San Martino. Esta es visita imprescindible para conocer más sobre los belenes napolitanos, admirar el barroco increíble de patios e iglesia y contemplar la vista sobre la bahía napolitana, de quitar el hipo, que se disfruta desde los antiguos apartamentos del abad.

Después solo queda dar un paseo por el barrio, apacible y algo provinciano, que parece una ciudad dentro de la siempre viva Nápoles.

Cannaregio en Venecia

En Venecia hay que salir de San Marco para conocer lo que queda, no mucho, de los auténticos pobladores de la Serenísima. Se han ido retirando los venecianos de los barrios más céntricos y Cannareggio, al norte les acoge desde hace siglos con sus canales tranquilos y sosegados.

Si bien el visitante notará que baja el número de extranjeros por aquí, no echará de menos monumentos ni palacios, ya que buena parte del Gran Canal pertenece a este barrio veneciano. Además en cuestión de iglesias no se queda pobre con lugares tan increíbles como la Madonna dell’ Orto, lugar de enterramiento de Tintoretto (vecino del barrio) o el Ghetto judío, una plaza circular y colorista donde vivió gran parte de la comunidad hebraica veneciana y de la que debían salir por una puerta vigilada.

Pasear por Venecia es siempre un placer, y más si lo hacemos por lugares tan tranquilos y populares como este barrio de Cannareggio

Brera en Milán

Brera en un barrio bohemio y desde hace años ha sido captado por la bohemia-chic. Si Milán es mucho más que el Duomo, lo demuestra de sobra en esta bonita zona. Aquí podrás pasear entre cafés estilosos, tiendas de vanguardia y gentes de todo tipo vestidas con mucho, mucho estilo.

Además, no puedes de dejar de visitar la famosa Pinacoteca de Brera, que ha dado nombre a la zona, y que acoge la Escuela de Bellas Artes. En ella podrás admirar joyas de la pintura como el “Cristo yacente de Andrea Mantegna o “Los Esponsales de la Virgen” de Rafael.

Trastevere en Roma

El Trastevere es un barrio famoso, no hay duda. Pero si últimamente en visita habitual, antes no era así y la zona tenía la mala fama propia de lugares populares y algo apartados de los centros elegantes de las ciudades.

Hoy en día sigue siendo un lugar que conserva el encanto de un pequeño pueblo, colorista y lleno de vida, dentro de la gran Roma. Pasear al atardecer por sus calles empedradas, con las casas de fachadas color ocre y cenar en una trattoria de la zona, si es posible admirando de lejos los mosaicos de Santa María del Trastevere, no tiene precio. Aquí late el corazón de la Roma más tradicional.

Oltrarno en Florencia

Sólo en Florencia podía haber un barrio llamado Oltrarno, al otro lado del Arno. Ese río que tanta vida le da (aunque a veces ha sido fuente de muerte), también ha separado las dos orillas en una zona más popular y otra más elitista. Oltrarno es la primera, es la Florencia que no ha sido conquistada por tiendas de marca y franquicias. Aunque es una Florencia rendida ante el arte, como todo en la ciudad.

En Oltrarno está el Palazzo Pitti, pero también la bellísima Santa María del Carmine con su Capilla Brancacci sin olvidarnos Santo Spirito, iglesia inacabada de Brunelleschi. Es lo que tiene Florencia, que casi cada piedra tiene algo que contar. ¡Ah! Por cierto, si quieres llegar dando un paseo al Piazzale Michelangelo o más allá, a San Miniato al Monte, tendrás también que cruzar al otro lado del Arno, a Oltrarno.

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