Los 10 cafés literarios más bonitos de Europa

Hoy os queremos llevar de viaje por Europa. Pero en un viaje cualquiera. Vamos a hacer un recorrido por el viejo continente de café en café, pasando por esas grandes ciudades que fueron, no hace tanto, lugar de reunión de novelistas y poetas. Sus tertulias tenían lugar en establecimientos que han quedado para la historia y que se han convertido en cafés literarios dignos de ser visitados.

Los cafés literarios más bonitos de Europa

Este viaje con aroma a café nos va a llevar de visita a varias capitales europeas. Y también a otras grandes urbes que, de un modo u otro, han quedado ligadas para siempre a los mejores literatos. Nos están en este artículo todos esos cafés literarios de Europa que se han hecho famosos a los largo del tiempo. Pero de entre todos ellos, estos son para nosotras los cafés más bonitos.

A Brasileira (Lisboa)

La estatua de bronce que representa a Fernando Pessoa en la puerta de este local ya nos anuncia que estamos en uno de los cafés literarios de Europa. Fundado en 1905, A Brasileira es probablemente el café más famoso de Portugal y visitarlo es una de las cosas que hacer en Lisboa. En él se reunió la élite intelectual portuguesa del siglo XX, y su elegante interior con decoración modernista hacen que sea uno de los cafés más bonitos de Europa.

A Brasileira (Oporto)

Aunque el café del mismo nombre de Lisboa es más conocido, el de Oporto abrió sus puertas dos años antes. Sin embargo, este establecimiento estuvo cerrado durante mucho tiempo, hasta que fue restaurado en 2018, volviendo a convertirse en un imprescindible para tomar uno de los mejores cafés de la ciudad. Antaño aquí se reunían escritores y políticos. Hoy sus mesas las ocupan la gente de la ciudad y los turistas atraídos por la calidad de esos cafés llegados de tierras lejanas.

Café Florián (Venecia)

Su ubicación en la veneciana plaza de San Marcos convierte a este café en uno de los más deseados de Europa. Aunque viendo los precios de sus cafés y otras bebidas, más de un viajero se conforma con hacerse una foto en el exterior. Y es que no todos están dispuestos a gastarse 10 € en un café, por más que en esos mismos salones de estilo neobarroco escribieran y bebieran personajes tan célebres como Charles Dickens o Marcel Proust.

Café Gijón (Madrid)

Este es uno de los grandes cafés literarios españoles. Y dada su historia, también uno de los sitios originales para comer en Madrid. Desde que el Café Gijón abrió sus puertas pasó a convertirse en lugar predilecto de muchos escritores para sus tertulias. Sin los excesos decorativos de otros cafés europeos, las mesas de mármol (según Camilo José Cela, lápidas dadas la vuelta) fueron testigo de las tardes que compartieron muchos literatos durante su paso por la capital española.

Baratti e Milano (Turín)

Uno de los cafés literarios con más historia de la capital piamontesa es Baratti&Milano. Un establecimiento que abrió sus puertas en 1858 en la Galleria Subalpina, uno de los lugares que ver en Turín. Quedó destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, siendo reconstruido pocos años después, recuperando su antiguo y elegante aspecto. Actualmente se ha convertido en uno de esos lugares que ver en Turín, en los que sentarse a hacer un descanso. No hace tanto, era aquí donde el escritor Cesare Pavese organizaba interesantes tertulias literarias.

Central Gran Café (Budapest)

Poetas, escritores y periodistas encontraron en el Central Gran Café el lugar perfecto para sus reuniones y tertulias. Se trata de uno de esos cafés literarios que abrieron sus puertas en el siglo XIX. Sin embargo, este café húngaro vivió durante el comunismo una época de decadencia. Por suerte, ya en el siglo XXI, el local ha sido restaurado, recuperando la belleza de su decoración modernista que convive con los muebles antiguos de madera y las mesas de mármol.

Le Cafe de Flore (París)

Este café parisino es uno de los más antiguos y conocidos de la ciudad. Su nombre se debe a una escultura que había en el boulevar junto al que se ubica este local de Saint-Germain-des-Prés. Si bien su fachada es una de esas imágenes mil veces vistas en redes sociales, no todos saben que el café abrió sus puertas en 1887 para convertirse en tan solo unas décadas en el lugar de reunión de artistas (entre los que no faltaba Picasso). Muchos literatos frecuentaron Le Cafe de Flore, siendo algunos de los más famosos Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Café Central (Viena)

En una ciudad tan elegante como la capital austriaca, los cafés tenían que estar a la altura. Los hay por toda la ciudad, aunque los más atractivos e históricos se encuentran en el centro, muy cerca de tantos lugares imprescindibles que visitar en Viena. El Café Central, presidido por los retratos del emperador Francisco José y su esposa, Sissi emperatriz, fue lugar de encuentro de intelectuales desde su apertura, allá por 1876. El escritor y poeta vienés Peter Altenberg fue uno de los asiduos a este café, en su interior pasó muchas horas escribiendo y, seguro, disfrutando del café y los dulces de este emblemático local.

Literary Café (San Petersburgo)

Paseando por Nevsky Prospekt no es difícil imaginar como sería la San Petersburgo de principios del siglo XIX. Fue entonces cuando el Literary Café abrió sus puertas y su confitería se hizo famosa. Muchos poetas y escritores frecuentaban este café que hoy sigue siendo un referente entre los cafés literarios de Europa. Uno de sus clientes habituales fue Pushkin, cuya estatua aparece sentada a la entrada del local. La última vez que el poeta, novelista y dramaturgo ruso estuvo en este café fue tan solo unas horas antes de batirse en aquel duelo que le costó la vida.

Café Novelty (Salamanca)

Cerramos esta lista de los cafés literarios más bonitos de Europa en España. En un café con más de un siglo de historia ubicado en la plaza que es el gran reclamo turístico de Salamanca. A sus mesas se han sentado grandes autores, desde Unamuno a Carmen Martín Gaite, pasando por Juan Benet y Torrente Ballester entre otros muchos. Tras la guerra civil gran parte de sus clientes se sumaron al bando franquista, momento en el que el local cambió su nombre por el de Café Nacional.

¿Nos cuentas que café literario crees que debería estar en esta lista? Deja un comentario para que tomemos buena nota de tu sugerencia.

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